martes, 28 de noviembre de 2017

La fiebre del oro

Estamos a 28 de noviembre, aún hay días en que sobra el abrigo y apetece una buena ensalada antes que una sopa de fideos.

Pero se nos han vuelto a adelantar: las luces de navidad ya están puestas en varias calles de la Ciudad Condal (que no funcionando), y en algunas tiendas ya brillan como destellos sobre el acebo de plástico.

En muchos de los escaparates ya se empiezan a ver lotes de Navidad pensados hasta el más mínimo detalle: desde el turrón que se asoma tímidamente, hasta la botella de un buen cava como colofón de una gran fiesta.

Mis hijos emocionados porque en varios supermercados ya les han hecho entrega del catálogo de juguetes y ya están empezando a escribir su carta a los RRMM.

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¡Un momento!

¿En noviembre escribiendo la carta a sus majestades de Oriente cuando aún queda más de 1 mes? ¿Luces ya brillando en los escaparates? ¿No va todo un poco deprisa?

Al igual que Halloween, esta pasada semana hemos sido seguramente testigos directos del "acoso" por parte del BlackFriday y el CiberMonday en nuestras vidas; que no son más que terminologías anglosajonas y costumbres que tienen un sentido allá en América.

El pasado jueves se celebro "Thanksgiving", una popular tradición en la que las familias se reúnen y dan gracias (antiguamente, en 1621, por la buena cosecha). ¡Se esperaron mas de 51 millones de desplazamientos!

Espectacular atasco en Los Angeles. 
Fuente: LaVanguardia


Aprovechando que las personas están de "fiesta", los comercios rebajan sus precios el viernes conocido como negro, o BlackFriday.
Y aprovechando el tirón de tales ofertas, se subieron al carro los del mercado cibernético, llamando así al lunes siguiente al día de Acción de Gracias lo que se conoce en mercadotecnia como CiberMonday.

En España tenemos nuestras costumbres. ¿Qué necesidad tenemos de acoger términos anglosajones?

Es bestial lo que hace el marketing comercial; usando palabras anglosajonas e instaurándolas en nuestro país.

En España no celebramos el Thanksgiving, así de primeras (excepciones habrá y respeto que se tenga esta tradición).
En España, amigos, lo que se celebra de verdad es la Navidad, una fiesta que se festeja más pausadamente. Sin grandes atascos.
Son días en que nos reunimos las familias, nos obsequiamos con regalos, nos reunimos juntos...

Necesitamos silencio, recogimiento, porque nuestro Dios está a punto de nacer y tenemos que estar atentos a esos primeros lloros de recién nacido que nos hablan de paz, de serenidad, de amor.

Se acerca el primer domingo de Adviento. El Adviento son esas 4 semanas previas al acontecimiento mas grande de la Historia: un Dios que se hace pequeño, pobre, sin nada. Todo lo opuesto al BlackFriday que parece que nos diga: "No seas el más tonto y te quedes sin comprar nada".

Echemos el freno (de mano si hace falta) a toda esta vorágine consumista. Pensemos. Hagamos uso del papel y el bolígrafo. Organicémonos.

Está genial que nos aprovechemos de los descuentos y ofertas. Sé de personas que esperan precisamente a estos días para hacer las compras del 6 de enero. Eso está muy bien, sobretodo para las familias con mucha prole viene muy bien.
Pero donde quiero llegar es que debemos (yo la primera) pensar antes de comprar...
Con tanta publicidad por todos lados ha sido casi imposible resistirse a tales ofertas. (He de confesar que aproveché el BF para equipar a los niños para los días de Navidad).

¿Y qué hacer con los niños?

Pues educar. Educar una y otra vez (guardando los catálogos de juguetes, si hace falta, y sacarlos más adelante).

¿Cómo?

Transmitiendo valores:

  • El valor de la espera: cada momento tiene su ocasión.
  • El ahorro: no "toca" gastar ¿lo necesito realmente?
  • Dar un sentido a lo que nos rodea: las luces se están preparando para dar calor a Jesús que va a nacer: la ciudad está de fiesta.
Para vivir bien el Adviento, te recomiendo este post que escribí hace años con 10 planes para vivir el Adviento con ilusión de niño.

¡Hasta pronto!